miércoles, 22 de octubre de 2008

Sexo, lengua, estudios de género y otras imposturas, 1

Éste es un artículo de opinión. Aunque hablo de un fraude no relato ninguna historia curiosa (o sí). Si ese tipo de artículos en general o mi opinión en particular no te interesan, lo cual sería normal, te recomiendo esperar al siguiente.







Primera Parte: el feminismo de género


La política de género es una razón importante de que la aplicación de la evolución, la genética y la neurociencia a la mente humana cuente con una dura resistencia entre la vida intelectual europea

Steve Pinker


Mayo del 68 dividió el movimiento feminista en dos ramas enfrentadas. Por un lado, el feminismo de la igualdad (estoy usando las definiciones de Christina Hoff Sommers), directo heredero del feminismo ilustrado y de las primeras sufragistas, insistía en que el movimiento se demostraba andando. Igual que el sufragio universal se consiguió a golpe de manifestaciones, huelgas y protestas; las feministas de la igualdad querían mejorar el estatus social y laboral de la mujer hasta equipararlo por completo al del hombre, y hacerlo con acciones. Y, aunque aún queda mucho camino por recorrer (sobretodo en el terreno de la discriminación laboral), sin duda consiguieron avances decisivos en la lucha por la igualdad. Lo lograron a base de exigir nuevas leyes que garantizaran a la mujer todos sus derechos, a base de acciones directas y efectivas. Cambiaron la realidad con hechos.

Pero, como ya he dicho, también surgió otro feminismo a finales de los sesenta. El feminismo de género. El feminismo de género nació bebiendo de una serie de corrientes ideológicas delirantes que proliferaron como setas en la Europa de los setenta, aunque rápidamente se extendió a Estados Unidos. Sus postulados tenían como idea central la celebre frase de Simone de Beauvoir: “La mujer no nace, sino que se hace” En efecto, este feminismo sostiene que la mujer no existe como tal sino que es un constructo social. Niegan la existencia de un género o identidad sexual innato y afirman que todos los bebes nacen neutros, siendo la sociedad quien inculca en sus cerebros las ideas de lo masculino y lo femenino. Las feministas han estado décadas, si no siglos, luchando por reivindicar su papel en la historia y ahora algunas de sus herederas afirman que la mujer no existe, que no es más que una invención cultural. Como las normas de etiqueta.


Suponiendo a la mujer como invención social, las feministas de género se centran en el cambio de aquellos referentes culturales que consideran machistas, como el lenguaje, esperando con ello propiciar un cambio en la realidad de las mujeres. Pretenden destruir el significado cambiando el significante, invirtiendo la relación causa efecto como por arte de magia. Al contrario que los del feminismo de la igualdad, los logros reales conseguidos por el feminismo de género se pueden contar con los dedos de una mano. O sin ellos, ya que estamos.


Desde hace unos años, en España por lo menos, el feminismo de género ha acaparado de tal modo la atención mediática y académica que ahora se autoproclama como el único y verdadero feminismo. Todas las universidades han creado áreas para los estudios de género, o estudios de la mujer como se los denomina a veces, publican una abundante cantidad de material sobre el tema y se realizan seminarios casi a diario (por lo menos en mi universidad), siendo su buque insignia la lucha contra el lenguaje sexista. La situación de dominio sobre otros tipos de feminismo, incluido aquel que otorgó el voto a la mujer, es tal, que poner en duda la validez de los estudios de género puede interpretarse como una manifestación de machismo. (Yo he sido llamado facha machista por hacerlo. Y soy feminista y de izquierdas...) Conozco a muchas mujeres que niegan ser feministas porque confunden la parte con el todo, piensan que el feminismo de género es el único existente y, obviamente, consideran absurdas sus propuestas. Desconocen la existencia de corrientes feministas racionales y, sobretodo, con sentido común.


En este artículo, dividido en tres partes, pretendo poner de manifiesto que tales estudios, los de género, carecen del más mínimo rigor, se fundamentan en escuelas de pensamiento absurdas y obsoletas, distan de tener la menor evidencia empírica para apoyar sus tesis y las soluciones que presentan son inútiles. Peor aun, ya que son un sumidero de fondos que podrían ir destinados a acciones y estudios con base real.

La primera parte, ésta, del artículo es un primer vistazo al feminismo de género y sus postulados. La segunda se centrará en la absurda base intelectual de los estudios de género así como en los trabajos, completamente delirantes, que publican actualmente. La tercera tocará el tema de la lucha contra el lenguaje sexista.



¿Qué estudios antropológicos, biológicos o psicológicos se presentan como prueba de la inexistencia de un género definido más allá del ámbito cultural? O para probar cualquier otra afirmación de los estudios de género. Ninguno. Absolutamente ningún estudio ni experimento que cumpla los requisitos mínimos del método. Pero esto no es raro en los estudios de género, el desprecio por el método científico es total y ninguna de sus tesis se sostiene sobre experimentos o estudios empíricos. Sus ideas se sustentan en la corriente de estudios sociales que nació con autores como Jacques Lacan, Julie Kristeva, Derrida, Luce Igaray, John Money, etc; en un circuito cerrado de citas y referencias aislado por completo de la biología, la neurociencia o cualquier otra rama del saber, salvo quizá la literatura.


Para comprobar la validez de este discurso social deberemos, en ausencia de cualquier otra evidencia, analizar a los autores originales. Pertenecen a una serie de corrientes que nacieron en la intelectualidad (sea lo que sea eso) europea, sobretodo francesa, posterior en su mayoría al mayo del 68, y que van desde el deconstruccionismo de Derrida al nuevo psicoanálisis de Lacan, pasando por postestructuralismos, existencialismos, etc. Aunque no es del todo correcto, desde este momento, para abreviar, usaré el termino posmodernismo para englobar todas estas corrientes.


Pero será en la segunda y tercera parte. Antes pienso, al contrario de los seguidores intelectuales de Lacan, ofrecer pruebas de todo lo que exponga en este artículo. He dicho que no existen evidencias que sustenten la idea de la mujer como objeto creado por la sociedad. ¿Pero existen pruebas para sostener la opinión contraria? ¿Evidencias de que el género es innato y existen diferencias psicológicas entre hombres y mujeres? Decenas. Los últimos estudios, realizados en su mayoría por mujeres, apuntan todos en el mismo sentido: el género es una característica física, natural, innata. Al final del artículo doy una lista de científicas que han llevado a cabo estudios sobre la diferencia de género, en la mayoría de los nombres he puesto un enlace a sus curriculums. No he puesto solo mujeres (la selección es de Pinker, 2002)porque piense que su trabajo es mejor al de los científicos hombres, sino para evitar que dichos estudios sean acusados de sesgados por algún tipo de conspiración falocrática. En biología o antropología la distinción entre géneros está asumida desde hace mucho tiempo; en los estudios sociales de género se ignora de forma sistemática simplemente porque es contraria a sus postulados filosóficos.


Prueba empírica 1:


John Money, científico loco

Es difícil concebir un experimento en el que probar de forma empírica la diferencia natural entre los géneros masculino y femenino. Habría que cambiar el sexo de un bebe nada más nacer y educarlo sin mencionarle este hecho. Nadie en su sano juicio haría una barbaridad semejante. Obviamente, el profesor John Money distaba mucho de estar en su sano juicio.


Money era un ferviente defensor de la naturaleza cultural del género. Según él los roles sexuales son imposiciones de la sociedad, los humanos no nacemos machos y hembras, sino neutros. Es la cultura adquirida en nuestro desarrollo la que nos impone la identidad sexual, de hecho Money fue el inventor de la palabra género (gender). Para probar sus afirmaciones, Money siempre sacaba a relucir su más brillante logro, su paciente más famoso, la joven Brenda.


A los ocho meses de edad, un niño fue víctima de una circuncisión chapucera y perdió gran parte de su pene. John Money fue el psicólogo que atendió a su familia y en seguida se dio cuenta de que aquel niño podría ser su espaldarazo académico definitivo. Podría usarlo para probar sus teorías. Aconsejó a los padres del niño que lo castraran, le implantaran una vagina artificial y lo criaran como una niña. Así nació Brenda.


Según Money, el caso de Brenda (el nombre es ficticio) ponía en evidencia la naturaleza artificial del rol sexual. Brenda creció como una niña sin problemas pese a que su cuerpo, sus genes y su mente eran masculinas. Jamás tuvo duda alguna de su identidad femenina y nunca llegó a imaginar su nacimiento como hombre. Brenda creía ser una mujer y era una mujer, la fisiología no tenía nada que decir. El New York Times publicaba: “ha ido avanzando con satisfacción en su infancia como una auténtica niña


Pero la fisiología sí tenía bastantes cosas que decir al respecto. En 1977 se destapó el fraude. Money había falsificado el historial de Brenda para que cuadrase con su teoría. Se descubrió que la infancia de Brenda fue una auténtica pesadilla. Brenda insistía en estar siempre con niños, orinaba de pie y cortaba con tijeras todos sus vestidos. Incluso se intentó suicidar varias veces. A los catorce años se sinceró con su padre a quien dijo que se sentía como un hombre y quería vivir como tal o no vivir. Su padre le contó toda la verdad. Poco después, Brenda se sometió de nuevo a una operación de cambio de sexo, esta vez para volver a convertirse en hombre.


Por supuesto, el afirmar que el género viene definido desde el nacimiento no implica hablar de un sexo superior al otro. Las características como la inteligencia, la capacidad de aprendizaje o la memoria son iguales en ambos géneros. Sea innata o aprendida lo que está claro es que la existencia de la identidad sexual no puede usarse para sustentar un discurso discriminatorio.


Por último, y mediante una desconcertante pirueta mental, surgió una rama del feminismo de género, el feminismo de la diferencia, que sostiene que sí existen diferencias entre hombres y mujeres más allá de las provocadas por la sociedad. Pero tampoco son diferencias genéticas o psicológicas. ¡Son diferencias espirituales! En el libro Women´s Way of Knowing, auténtica Biblia de los estudios de la mujer, se sostiene que “los hombres valoran la excelencia y el dominio de los asuntos intelectuales, y evalúan con escepticismo las argumentaciones en términos de lógica y evidencia; las mujeres son espirituales, relacionales, integradoras y crédulas” Tal como sucedía cuando se negaba las diferencias de género, cuando se afirman se hace de forma arbitraria y sin aportar prueba alguna que la sustente. Hay que creerla porque sí, porque si no no eres feminista. Y encima, las características masculinas son todas positivas mientras que la única claramente negativa (crédula) es femenina. Valientes amigas tienen las mujeres en el feminismo de género. ¿Quién necesita machistas?



En la parte siguiente trataré el apasionante tema de la sólida y creíble base intelectual de los estudios de género. Con algunas de las frases más fascinantes de la historia del pensamiento como “E=mc2 es una ecuación machista (sic)” y otras salidas de esas preclaras mentes. También trataré las no menos divertidas publicaciones que los departamentos de estudios de género de las universidades españolas financian. Con “los edificios machos y hembras”, “la maternidad como construcción cultural” y otras grandes aportaciones al conocimiento humano.


Blum, Deborah, Sex on the brain. The Biological Differences Between Men and Women, 1997

Harris, Marvin, Teorías sobre la cultura en la era posmoderna, 1989

Johnson, Steven, La mente de par en par. Nuestro cerebro y la neurociencia en la vida cotidiana, 2004

Kimura, Doreen, Sex and Cognition, 2001

Pinker, Steven, Cómo funciona la mente, 1997

Pinker, Steven, La tabla rasa. La negación moderna de la naturaleza humana, 2002

Sokal, Alan y Brichmont, Jean, Imposturas intelectuales, 1998

Sommers, Christina Hoff, Who Stole Feminism, 1994

Sterling, Ann Fausto, Myths of Gender: Biological Differences about Men and Women, 1992





Apéndice: Mujeres científicas que han realizado estudios sobre la diferencia física entre géneros. Neurocientíficas: Raquel Gur, Melissa Hines, Doreen Kimura, Jerre Levy, Martha McClintock, Sally Shaywitz y Sandra Witelson. Psicólogas: Camilla Benbow, Linda Gottfredson, Diane Halpern, Judith Kleinfeld y Diane McGuinnes. Sociobiólogas: Laura Betzig, Elizabeth Cashdan, Leda Cosmides, Helena Cronin, Mildred Dickeman, Helen Fisher, Patricia Gowaty, Kristen Hawkes, Sarah Blaffer Hrdy, Magdalena Hurtado, Bobbie Low, Linda Mealey, Felicia Pratto, Marnie Rice, Catherine Salmon, Joan Silk, Meredith Small, Barbara Smuts, Nancy Wilmsen y Margo Wilson.

28 comentarios:

Iñaki dijo...

No conozco los estudios de género a los que te refieres, me dejas atónito; pero esos pseudofeminismos que describes sí. Es una vergüenza. "Valientes amigas tienen las mujeres en el feminismo de género. ¿Quién necesita machistas?" Toda la razón.

Pero bueno. Magufadas y desbarradas de éstas las hay en todas las buenas causas, yo creo. Otro ejemplo rápido que me viene a bote pronto es el ecologismo: hay ecologistas que... tela marinera.

En el feminismo se dan casos verdaderamente estrambóticos. Conozco a alguna que otra que se erige como estandarte del feminismo y su discurso es más machista que el más machista de los hombres. Y tú te preguntas ¿se escucha a sí misma? Yo no me lo explico.

Ahora, con lo de "E=mc2 es una ecuación machista" me has dejado muerto matao. Esto es pa' reventar...

Anónimo dijo...

Sin negar las chorradas, que las hay y muchas, tampoco hay que negar que la perspectiva de género ha dado estudios muy interesantes, al menos en el campo de la historia que es el que conozco. En términos generales me parece que te estás refiriendo al llamado "giro lingüístico" que afecta a muchas ramas de las ciencias sociales. La base de los estudios serios sobre el tema no es que el género sea un invento social sino que los roles (de género, de clase,...) son una construcción social y que en cualquier construcción social el lenguaje es muy importante. Me parece que te has quedado con la anécdota y lo has mezclado todo. Es como analizar el psicoanálisis no por lo que dijo Freud sino por los estudios de los psiquiatras americanos de los setenta. Y John Money, a parte de un fraude, era un gran hijo de puta.

Ramón dijo...

Anónimo, no es que me haya quedado en la anecdota, es que es el primer artículo de tres. En el siguiente analizaré uno a uno a los padres de las teorias sociales del género y varios de los estudios actuales.

Y, en toda la documentación que he mirado (en la que se incluyen los programas y textos de decenas de seminarios) se habla de la mujer como constructo social, del concepto de femenino en si mismo como algo cultural, no de diferentes roles de género.

Anónimo dijo...

Entonces me esperaré a los siguientes artículos. Espero que estés más fino :)

Scila dijo...

Excelente artículo, espero ansioso el resto de las entregas.
Agradezco especialmente el esfuerzo bibliográfico.

Anónimo dijo...

La construcción social del género, no postulada como teoría indiscutible, sino como un enfoque relativamente compatible con otros ha dado algunos frutos interesantes, y creo que desde un enfoque científico. Alice Eagly, por ejemplo, sería una autota interesante en este terreno. Sus "discusiones" con John Archer, un evolucionista declarado, resultan muy fructíferas.
En cualquier caso, muy interesante, como siempre, el post. Espero el resto con ganas de leer.

El Psicólogo Refractario dijo...

Excelente post. Espero ansioso la continuación. Por cierto, anónimo/a, NO EXISTE NINGUNA FORMA CIENTÍFICA seria de aproximarse al PSICOANÁLISIS, ni en al época de Freud, ni en los años 60, ni en la actualidad, ni -me atrevo a afrimar- en el futuro, como no sea la de relegarlo al mismo cajón de sastre de la astrología, lecturas de posos y negocios similares...

Áuryn dijo...

Es curioso... he conocido a bastantes feministas, y nunca a una sola feminista de la igualdad, todas son feministas de género.

Algo me dice que ser feminista de género, decir que hay que cambiar de forma de ver las cosas y protestar desde tu despachito institucional porque se use el plural neutro correctamente es más cómodo que HACER algo y realmente luchar por la igualdad de sexos.

Orayo dijo...

Un artículo correcto y necesario.

salu2!

Anónimo dijo...

Me acabas de aclarar el por qué de tanta tontería con el género de las palabras. Espero la continuación.

Diego González dijo...

Espero ansioso las dos siguientes continuaciones. Anda que la que te va a caer como te lea la "miembra" del gobierno...

Folken dijo...

Claramente a este artículo se le ve un sesgo tremendo símplemente por el nombre del blog en el que está publicado: "Un barco más grande".

¡¡Falócrata!!

Como llame a mis hamijas del instituto de la mujer, verás. Te van a denunciar sus abogadas pagadas por tus impuestos.

FSierra dijo...

¡Excelente!
Y ahora, sentémonos a esperar a los HOYGANs. Será para reír a gritos.

Anónimo dijo...

Un tema difícil, si los hay.

A riesgo de que me tachen de machista recalcitrante (no lo soy), mi opinión es que en algunos casos el movimiento pro-igualdad entre mujeres y hombres sufre del síndrome de "el árbol no les deja ver el bosque".

Se da el caso en que la discriminación de la mujer en el trabajo disminuiría o se eliminaría si éstas tuviesen menos derechos de los que tienen ahora. O mas bien, si los hombres tuviesen exactamente los mismos derechos.

La baja por maternidad es exclusiva de la mujer, por ejemplo. Eso hace del grupo femenino un grupo con más derechos laborales que el grupo masculino. Los empresarios, puestos a elegir entre 2 grupos, tenderán a seleccionar a gente del grupo con menos derechos, ya que eso minimiza sus gastos. Se les puede obligar con "leyes de igualdad", pero la tendencia sigue ahi.

Para erradicar el problema de raíz, habría que dar a ambos grupos los mismos derechos. En el caso de la baja de maternidad, dejar que la pareja decida quién de los 2 va a tomársela. Eso da un 50% de probabilidades de que te pueda tocar una baja por maternidad/paternidad a la hora de fichar a alguien, por lo que la mujer ya no se vería discriminada "porque se puede quedar embarazada y me desaparece casi un año".

Si es que para tener el mismo trato, hay que empezar por tener los mismos derechos. No se puede esperar que te traten igual si tienes más privilegios que el otro grupo en algunos temas.

Además conozco a varias parejas que hubiesen preferido que la baja por maternidad la tomara el hombre, pero la opción no está ahi.

También pasa que las feministas "extremistas", nunca accederán a una medida de este tipo, aún sabiendo que a la larga las mujeres en general se verían beneficiadas, ya que sería algo asi como una concesión al enemigo.

Espero las siguientes partes del artículo, que no dudo que serán excelentes como éste.

Anónimo dijo...

Anónimo estoy de acuerdo, pero me habías asustado cuando leí lo de menos derechos.

Es cierto que hay que igualar las situaciones de ambos sexos y si bien la ley nos ampara por igual, en la realidad encontramos que no es cierto y que se pueden hacer muchas cosas.

Como hombre defiendo el feninismo "normal", ya que creo que puede conducir a la igualdad mucho antes que el de género (que si bien tiene cosas buenas) se centra en cosas que considero baladí ya que hay cosas muy importantes que hacer aún. Es como pensar en como vas a pintar tu casa y aún no pusiste la escayola.

Anónimo dijo...

Me parece estupendo lo de "menos derechos" y eso de que la baja maternal se tomára indistintamente por hombres y por mujeres, solo le encuentro un pequeño ,pero muy pequeño problemilla, y es que la que ha sufrido unos meses bárbaros de vómitos, dolores varios, fatigas, problemas circulatorios, hormonales, de peso... y por no hablar del momento de que la criatura decida salír a este mundo lo pasan las mujeres. Yo me decanto porque para que esta igualdad sea total, el hombre pueda tener esos niños y acogerse a esa baja por maternidad tan comentada (sin tener en cuenta que ahora mismo se puede concertar con la pareja un fifty-fifty de esa misma baja, de las 16 semanas puede tener 8 el y 8 ella).
Somos dos sexos diferentes, tenemos diferentes fisiologías y como tales tenemos que adaptarnos a diferentes tratos. Aun asi insisto en que ahora mismo ese tema está mas que zanjado, y quien quiera puede tener el cincuenta por ciento de esa baja por maternidad con los mismos derechos y ventajas que una mujer. Por lo tanto, incluso en esos derechos de más, tendemos a igualar cuando en realidad el "trabajo" no es el mismo.
Y sí estoy deacuerdo en que somos diferentes, sí hay diferencias, pero no son "más" los derechos, sino que son acordes a situaciones específicas. Lo triste es que todavía queremos que la natalidad aumente y sin embargo no se valora lo que una mujer puede dar en un puesto de trabajo o su valía, sino en si tiene pareja, se va a casar y quiere tener Hijos. Y que yo sepa, aun no conozco ningun hombre al que le hayan hecho esas preguntas en una entrevista de trabajo, aun cuando ahora puede tener esa baja paternal concertada.

Al pan pan y al vino vino. Si se quiere comentar el exceso o defecto de derechos entre hombres y mujeres ruego por favor que no se base en cosas como la maternidad. Me parece que no es justo ni real. Hoy no.

Aunque en realidad, lo del feminismo no siempre va por buen camino, desde mi punto de vista todos tenemos igualdad de derechos y oportunidades, pero creo que deberiamos avanzar hacia algo mejor. Es decir, como cuando a un niño que ha hecho algo malo y se justifica diciendo eso de "Es que fulanito lo hizo" y le dice su madre "¿Y si fulanito se tira de un puente tu tamibien te tiras?" Pues lo mismo con las mujeres, que un hombre hace algo, pues yo tambien. Que es levantador de pesas, pues yo tambien puedo con los 500 kilos y si peso cincuenta y tengo problemas de espalda y no me dejas hacerlo es que eres un machista. Con eso quiero decir que hay cosas que nos diferencian y que ir siempre siguiendo el camino marcado por el hombre no siempre es correcto ni necesario.Podemos y debemos crear nuevos caminos por los que el hombre tambien pueda seguirnos a nosotras. Por ejemplo el que se esta abriendo ahora con la mayor involucracion del hombre en la educación de los niños, terreno antes solo apto para mujeres, la danza (ya no solo feudo de afeminados como antes se decía)y otros quehaceres. Ellos tambien quieren igualdad con nosotras, y eso es lo que debe ser.

Ramón, felicidades por tu blog, como siempre espero impaciente al siguente artículo, me tienes enganchada.

jordim dijo...

Yo me considero feminista, pero está claro que hay una clase de feminismo que da una imagen de las mujeres tan simplista como la que podría dar un machista..

Over Mind Tony dijo...

Muy buen artículo, un amigo me ha descubierto tu blog, ya tienes un asiduo más, si no te molesta pondré un link en el mío (aunque no escribo casi nunca y no se quién pueda verlo =P

Anónimo dijo...

Físicamente, los seres humanos no tenemos un rasgo que nos haga únicos y diferentes de los primates (el género al que pertenece la especie de la raza humana). Lo único que nos caracteriza es nuestra capacidad simbólica. ¿No hay fundamentos científicos para decir que los géneros sexuales son construcciones sociales? Haces referencia a la biología y antropología; pero evidentemente son corrientes clásicas las que tú utilizas (tú mismo te evidencias al decir " desde hace mucho tiempo"). No comulgo contigo, pero tampoco discrepo al cien, simplemente me dedico a denunciar las flaquezas de tu escrito, sin adoptar una posición única.

Ah! qué credibilidad puede tener una persona con semejantes horrores de ortografía...

Ramón dijo...

Anónimo, si vamos a echar para atras los argumentos de alguien por errores de ortografía (los reconozco, nunca he revisado un artículo, no tengo tiempo,así que los supongo llenos de errores) me parece que deberíamos ignorar por completo tu mensaje.

El signo de admiración no se pueda usar para cerrar si antes no lo has usado para abrir. Y, después del mismo se usa mayúsculas. Hazte mirar esa viga que te ha salido en el ojo y si vuelves a escribir un mensaje, por favor, que sea con contenido (aunque siga teniendo faltas)

Isa dijo...

Me ha gustado muchísimo tu entrada, así como tu definición de los distintos feminismos. Yo siempre había llamado "feminismo" a lo que tú llamas "feminismo de igualdad", y "hembrismo" a lo que tú llamas "feminismo de género", puesto que siempre lo he visto como una forma de exigir mayores derechos para las mujeres.

Hace tiempo que quería escribir artículos al respecto del feminismo y su evolución. Estos dos artículos tuyos me han dado muchas ganas de retomar el tema... Y en cuanto lo haga, pienso volver a poner vínculos a tu blog.

Como mujer, ni qué decir tiene que estoy totalmente de acuerdo contigo, en especial en sentir un desprecio absoluto por las "feministas de género" (siempre las he llamado hembristas, acabo antes), y un gran temor por sentir que esas petardas no hacen sino tirar piedras sobre el tejado de todas las mujeres. Cuando vi cómo el Instituto de Enchufadas... digo, de la mujer, se gastaba un dineral en buscar machismo en los videojuegos, me cabreé bastante. Y cuando leí el informe sobre el sexismo en los videojuegos, me cabreé MÁS. Mira, cuando alguien encuentra machista el Final Fantasy X, merece ser despedido, y el Instituto de marras cerrado.

Y no hablemos ya de las injusticias que se cometen en casos de divorcio, y de las injusticias legales... O más bien, hablemos de ello... Yo tengo intención de hacerlo.

Enhorabuena por el artículo. Como siempre, buenísimo.

chava dijo...

salud, llevo un par de semanas leyendo algo de tu blog y me parecía bastante interesante, sin duda lo es, sin embargo, me parece que en esta entrada te has salido de madre, porque salvo las cuatro referencias citadas y lo poco que has leído (que se nota), poquita idea tienes sobre el asunto, amigo.
además, el hecho de que la mayoría de los lectores a los que va dirigido también parecen no tener mucha autoridad para validar tus opiniones. el feminismo radical, al que tu refieres como feminismo de género (por cierto, hay múltiples variantes, que según tú serán aun más delirantes)ha aportado teóricas muy interesantes, así como la base para la teoría queer posterior, de monique wittig, anzaldúa en adelante. por cierto, ¿dónde estudias? yo me tuve que ir de madrid a la humboldt de berlin para poder estudiar género, porque aquí en espanha hay bien poco.
que vaya bueno
p.d. irigaray es ciertamente complicada, más si no hablas gabacho.

pby5 dijo...

En cierta conferencia me preguntaron... ¿para cuándo el término pilota? Quise responder que es un piloto o una piloto, que... pero al final, ¿para qué intentar razonar? La respuesta fue más sencilla: para cuando se acepten los términos periodisto y auxilaro.

Me ha encantado la 1ª parte, voy a por la 2ª y la 3ª

Álvaro dijo...

Estimado amigo:

Enhorabuena pr el artículo, me he permitido reproducirlo (citando expresamente su fuente) en una modestísima revista web que llevo con unos compañeros dedicada , entre otras cosas, a la filosofía. Puede consultarlo en www.revistaananke.org. Evidentemente, si hay algún problema en su reproducción, por favor indíquenoslo y lo retiraremos inmediatamente.

Livia dijo...

Francamente interesante, recuerdo haber leído hace años que la excusa en la que se amparaban muchos de estos estudios que decían que la mujer como tal no existía, era la educación (como a las niñas se le daban muñecas y a los niños coches el desarrollo del lenguaje en ellas y del espacio en ellos era social y no biológico y cosas por el estilo) y apuntaban que si no se podía demostrar era porque no les dejaban investigar con seres humanos ¡toma ya!... (eso por no mencionar los "estudios" de los años 50 que decían que una mujer con la estimulación adecuada podía concebir sin que mediara siquiera un espermatozoide)
Lo que realmente me irrita de estas cosas, es que en muchísimos casos -la mayoría- sirve para amparar, alentar y dar argumentos precisamente a aquello que dicen combatir.

Anónimo dijo...

¿¿Feminismo de género?? ¿¿De dónde has sacado eso? La distinción que realizas está mal. La distinción sería entre el "feminismo de la igualdad" y el "feminismo de la diferencia". El género, como categoría de análisis social, es tenido en cuenta por ambas corrientes, no sólo por una. La diferencia entre ambas corrientes de feminismo es únicamente que el feminismo de la diferencia quiere otorgarle un valor positivo a las características tradicionalmente consideradas femeninas, argumentando que hasta ahora habían estado despreciadas por el patriarcado. Pero bueno.... cometes un error garrafal si crees que las feministas de la igualdad no le damos importancia al género como concepto que confirma la construcción cultural de las identidades de hombres y mujeres. Sin el concepto de género, ningún movimiento feminista actual tendría sentido.

Anónimo dijo...

En el artículo ya se especifica de dónde salen esos términos. Léelo de nuevo y verás que pone:
"(estoy usando las definiciones de Christina Hoff Sommers)"

Cuando acabes, puedes continuar con este libro:
Who Stole Feminism? (1994) - Christina Hoff Sommers

De nada.

GABRIELA dijo...

Hay feministas fanáticas que odian los rasgos y actitudes femeninas, y copian los roles y gestos varoniles, pero condenan la masculinidad. ¿Es esta una forma pueril de liberación o un trastorno de identidad de género con arrebatos esquizotípicos?
José Luis Rodríguez Jiménez.
Eso es lo que yo llamo un feminismo mal entendido. Defiendo mi género pero adoro al género masculino y mi feminidad así como también defiendo la diversidad sexual. En todos los casos debemos dar cabida al sentido común y al equilibrio.