jueves, 3 de julio de 2008

Noble salvaje



Mentiras III. El buen salvaje


Dejando a un lado su escaso ritmo cinematográfico y su tedioso montaje, Apocalypto, el último film de Mel Gibson, me sorprendió por la puesta en escena de una idea que disfrutó de cierta consideración hace décadas (o siglos) pero que resultó no ser más que una ficción. Me refiero al mito del buen salvaje.


En la película, la mayoría de miembros de una pequeña tribu de cazadores recolectores del Amazonas son hechos prisioneros por los mayas, a manos de los cuales sufren todo tipo de vejaciones y torturas mientras se encaminan a su destino fatal: el sacrificio ritual. Lo absurdo del guión, y de la puesta en escena de Gibson, es el modo en que mayas y cazadores son representados. Los nativos capturados son buenos, amables, sabios y viven en perfecta armonía con su entorno. No conocen el odio, la envidia o los celos, son ajenos a la violencia entre seres humanos y solo matan aquellos animales que son necesarios para su sustento. Por otro lado, los mayas son salvajes, cubiertos de pinturas terroríficas y cada uno de ellos lleva más armas encima que Chuck Norris. Más que hablar se comunican gruñendo o golpeándose y sus ciudades son polvorientas, ruinosas y llenas de sangre y cadáveres. A lo que más se parecen es a los orcos de El Señor de los Anillos.

La perversa sociedad

La idea del buen salvaje que ha llegado hasta nuestros días es básicamente un refrito con un poco de Rousseau, una pizca de Freud y bastante de Durkheim. Viene a decir que los seres humanos nacemos por completo inocentes y que es la sociedad la que nos convierte en egoístas, asesinos, maltratadores, mentirosos, ladrones, etc. Puesto que parten de la idea de que nacemos sin ningún tipo de instinto ni circuitería mental que nos encamine en dirección alguna, cualquier idea o sentimiento que experimentemos debe, por fuerza, provenir de una influencia exterior. La sociedad. Ya que todos somos inocentes y buenos por naturaleza, la culpa de que él vecino haya entrado en un centro comercial armado con un Kalashnikov será de los vídeo juegos, o del cine, o de sus padres, pero nunca admitiremos que quizá hubiera algo en él que, aunque fuera levemente y ayudado por otros factores, le impulsó a hacer algo así. No es póliticamente correcto decir algo así. Además, ¿no es cierto que los asesinos en serie, o los psicópatas son algo propio de nuestra sociedad? Los pueblos primitivos no tienen ni siquiera una palabra para los asesinos en serie. Está claro que es algo cultural.


Nota 1: Si definimos el termino asesino en serie de forma literal es lógico que no hallemos correspondencia en otras lenguas. Si en lugar de eso lo que buscamos es “persona que de repente se vuelve violenta” o “persona que enloquece y ataca al resto de la comunidad” o “persona que mata a otro sin motivo” descubrimos que prácticamente todas las culturas tienen un término cuyo significado se acerca a esas definiciones. Desde el wendigo de los indios de Norteamérica hasta amok para los malayos.


La delincuencia común también nos parece algo exclusivo de nuestra cultura occidental. Es impensable el crimen, sea pasional o por venganza, en una pequeña tribu de cazadores recolectores. Percibimos los asaltos, las violaciones o los homicidios como algo propio de nuestra sociedad.


Nota 2: Los San, los simpáticos bosquimanos que parecen el ejemplo mismo del buen salvaje por su pacifismo, tienen un indice de criminalidad en sus poblados, contando violaciones y agresiones violentas, similar al de Boston (con relación a su población)

Las guerras son el siguiente argumento. Esta claro que es un fenómeno por completo cultural ya que los animales no se declaran la guerra. Han sido las sociedades humanas las que han inventado el horror de la guerra, y cuanto más avanzada es una sociedad mayor es su dependencia de las guerras.


Nota 3: Esta claro que si definimos guerra como el enfrentamiento violento entre dos o más facciones organizadas la mayoría de animales no están capacitados para la guerra. No es plausible un enfrentamiento entre dos ejércitos de cocodrilos o una guerra de guerrillas entre elefantes. Para que pueda darse una guerra tiene que existir una organización social bastante compleja. Y resulta que cuando examinamos animales que viven en sociedades complejas nos llevamos una desagradable sorpresa. Los bandas de chimpancés se declaran la guerra unas a otras ocasionalmente. Y son bastante ingeniosos y violentos en el campo de batalla. Por otro lado, también hay enfrentamientos a gran escala, con miles de muertos, batallas, prisioneros y terreno conquistado, entre los hormigueros.

La afirmación de que cuanto más avanzada es una sociedad más violenta es en sus enfrentamientos tampoco se sostiene. En cualquiera de las frecuentes guerras entre tribus yanomami hay mayor cantidad de muertos y heridos, ateniéndonos a su población, que en la Segunda Guerra Mundial.


La antropóloga norteamericana Margaret Mead pareció encontrar la confirmación a la teoría del buen salvaje cuando estudió a los samoanos. Según ella en sus sociedades no había ningún tipo de crímenes. Sus poblados eran descritos como el mismísimo paraíso por la antropóloga. Tan solo había buen humor, camaradería y amor entre los samoanos. Los libros donde cuenta sus experiencias con los samoanos son éxitos de ventas aún hoy en día. Desgraciadamente la visita de Mead a los samoanos se pareció bastante a la que podría ver un visitante extraterrestre en nuestro planeta. Le recibiríamos con sonrisas y halagos. Los presidentes de dos países en guerra no se pondrían a darse patadas en los huevos ante la visita; en la cena de bienvenida no creo que Berlusconi se propasase con alguna camarera delante del alienígena (aunque de esto último no estoy seguro)

En antropología, una isla paradisíaca de los Mares del Sur tras otra resultó ser repulsiva y brutal; Margaret Mead afirmaba que la práctica indiferente del sexo hacía que los samoanos estuvieran satisfechos y no padecieran la lacra del crimen; luego se acabó demostrando que los jóvenes se aleccionaban unos a otros en la práctica de la violación. Mead calificó a los arapesh como un pueblo bondadoso; luego se descubrió que eran cazadores de cabezas. Mead dijo que los tshambuli invertían sus papeles sexuales, los hombres se peinaban haciéndose rizos y se maquillaban; en realidad los hombres pegaban a sus esposas, exterminaban a las tribus vecinas y consideraban el homicidio como un hito crucial en la vida de todo joven varón, que le permitía llevar aquella cara pintada que Mead consideraba tan femenina.

Steve Pinker



En los años sesenta la idea del buen salvaje, acompañada siempre de la teoría de la tabula rasa, llego al absurdo más absoluto. Se pasó de negar que todos las personas compartiéramos miedos naturales (como el miedo a la altura, a quedar encerrado aislado del grupo...) a negar que compartiéramos siquiera las emociones. Estas pasaron también a ser un constructo cultural. El psicólogo Paul Ekman realizó un experimento muy sencillo. Fotografió a varios occidentales con diferentes expresiones en el rostro, miedo, alegría, ira, etc. Luego mostró esas fotografías a varios miembros de la tribu fore y les preguntó que estaba sintiendo el fotografiado. Todos tuvieron perfectamente claro el significado de las expresiones. Ekman realizó el experimento a la inversa, fotos de fores enseñadas a occidentales, obteniendo el mismo éxito. Cuando expuso estos resultados a finales de los sesenta varios antropólogos del público se levantaron mientras le gritaban fascista. Un negro le llamó racista porque, según él, los afroamericanos tenían sus propias expresiones. 100% afroamericanas...


Hoy en día estas ideas siguen bastante arraigadas. Mucha gente piensa que las tribus “primitivas” son incapaces de reconocer una fotografía o de ver cine. Lo cual es completamente falso. En un documental supuestamente divulgativo titulado ¿Y tú qué sabes? se afirmaba, entre otras decenas de despropósitos y estupideces, que los nativos americanos eran incapaces de ver las naves de los conquistadores ya que su cultura no disponía de referentes para ellas. Eran ciegos a los barcos europeos. En el documental se ve una recreación de unas carabelas llegando a una playa donde hay un grupo de nativos. Cuando la cámara adopta el punto de vista subjetivo de uno de ellos las carabelas desaparecen y solo vemos la mar en calma. Y este documental, que traspasa la línea entre el buen salvaje y el salvaje gilipollas, se presenta como lo último en arte divulgativo. Los nativos no solo veían perfectamente las naves sino que con toda seguridad sabían lo que eran, o se hacían una idea aproximada. Ellos tenían canoas, al ver un enorme objeto de madera navegar sobre el agua con gente encima no podían más que suponer que era algún tipo de canoa fantástica.


Espero que este artículo no transmita la idea contraria a la que estoy criticando, que el hombre es malvado por naturaleza. Es una idea exactamente igual de estúpida. El que la guerra o la violencia sean algo común en nuestra especie no las convierte en inevitables. Puede que todos los seres humanos tengan deseo sexual pero eso no hace que no podamos reprimirlo a nuestro antojo. El miedo a las serpientes también es algo natural y hay multitud de personas que las adoran y no sienten ningún reparo ante ellas, del mismo modo que hay alpinistas que escalan a lugares que nos producen mareos solo con mirarlos. Puede que admitir que en todas las comunidades humanas existe la guerra nos acerque a una sociedad capaz de eliminarla. O puede que no. Pero desde luego cerrar los ojos y murmurar el hombre es bueno varias veces seguro que no ayuda a resolver nada.


Además, no solo encontramos cosas horribles en todas las culturas. La risa, el baile, la música, las fiestas, el humor, la camaradería, el amor, el arte, la solidaridad también están presentes en todos los grupos humanos.


Harris, Marvin, Antropología cultural, 1983

Harris, Marvin, Nuestra especie, 1989

Mead, Margaret, Adolescencia, sexo y cultura en Samoa, 1928

Mead, Margaret, Sexo y temperamento en tres sociedades primitivas, 1935

Pinker, Steven, ¿Cómo funciona el cerebro?, 1997

Pinker, Steven, La tabla rasa, 2002

20 comentarios:

caente dijo...

Espero que este excelente blog siga por bastante tiempo, y ojalá escribieras más seguido, pero si para mantener esta calidad debes seguir a cuentagotas, pues que así sea ;-)

Fernando* dijo...

Plas, plas, plas. Excelente como todo lo que escribes.

Por si no lo has leído, que seguro que si, pero también para que lo conozca el resto de los lectores:

"El antropólogo inocente", de Nigel Barley.

Rompe con ese otro mito de que los pueblos primitivos, como viven en contacto con la naturaleza, tienen por lo tanto una gran sabiduría sobre la naturaleza, conocen todas clases de hierbas y plantas medicinales o venenosas, conocen todos los animales y sus comportamientos secretos...

ya. Pues no. Bastante tienen con sobrevivir como para interesarse por esas cosas.

Genko dijo...

Creo que en este asunto siempre se ha buscado una especie de piedra filosofal que explique los comportamientos humanos que nos desagradan: si el hombre es bueno o malo por naturaleza.

Obviamente, la única realidad que podemos asumir es que no hay patrón, y nos desagrada enormemente no encontrar un patrón, una guía que nos explique las cosas que no entendemos. Cuando tenemos una referencia fiable todo es más fácil, nos sentimos más seguros y de ahí tanto esfuerzo por demostrar que "somos buenos y los demás nos hacen malos" o "somos malos directamente". Ni una cosa ni otra, qué fastidio :)

Qué lujo es leerte siempre.

Anónimo dijo...

Hola:

Te vengo leyendo desde hace meses, pero este es mi primer comentario. En primer lugar y ante todo, FELICIDADES por tu blog. Es de lo más interesante.

Con respecto al tema que tratas, me gustaría traer a colación el rito del bautismo, pero viendolo desde un punto de vista alternativo.

¿Cual es el por qué del bautismo?. Que nacemos con pecado. El hombre nace con pecado, y el que tenga hijos sabrá decir como acompañando a su inocencia, va pegado un egoismo y un ansia de dominacíón que supera al de muchos directores generales.

¿Que representa el bautismo?. La afirmación de que sus padres se comprometen a enseñarle un camino alternativo, un camino que le aleje del pecado.

NOTA: el Pecado con mayusculas, y así lo describe Jesús, es el dominar y/o ser dominado, el anular al otro y/o dejarse ser anulado.

Una vez más, felicidades por tu blog.

Áuryn dijo...

Así se demuestran las cosas... investigando, no quedándote con cuatro datos y sacando conclusiones que respalden tus bases ideológicas.
Hay tanto de biológico como de cultural en el ser humano, y la sociedad occidental no es la cuna de todos los males.

Por cierto... todavía ni siquiera se tiene muy claro lo que causa que alguien sea un psicópata, pero hay estudios que plantean la posibilidad de que en parte sea algo relacionado con la activación cortical del cerebro. A ver si dejamos de ver siempre psicópatas que "tuvieron un trauma de niños".

Scila dijo...

Personalmente he llegado un poco al convencimiento de que el hombre nace, al igual que todos los animales, con poco más que instinto de supervivencia. Los conceptos de bondad o maldad si que son culturales. A los niños hay que enseñarles: esto es bueno, esto es malo.
Por ejemplo: matar a otro hombre es malo, hemos llegado a esta conclusión porque cimentamos nuestra cultura en estructuras sociales y es necesario el respeto entre los hombres. Vale, pues matar es malo, pero si no se lo enseñasemos a un niño, no dudaría en matar por un caramelo.
No significa que los hombres nazcan malos! simplemente no se les ha enseñado lo que entendemos por maldad y lo que pueden o no pueden hacer. Quienes tengan niños sabrán lo crueles y egoistas que son hasta que van aprendiendo ciertas cosas, como que el portarse bien les reportará más beneficios que el hacer "lo que les pide el cuerpo" que es ser posesivos y egoistas, comportarse por la simple ley de supervivencia.
Si no recibiesemos ningún tipo de educación nos comportaríamos algo parecido a animales, que al fin y al cabo es lo que somos, nos pelearíamos entre nosotros por sobrevivir, por la comida y por las hembras.

Alb dijo...

Me uno a los agradecimiento por este excelente blog.

La pelicula "Apocalipto" se merece un articulo para ella sola. Ya que es una complete coleccion de errores.
Siendo el mayor y mas imperdonable que aburre hasta a las piedras.

EURICE dijo...

Pocas veces me salgo del cine y en esta el tedio me obligo a salir pitando.Gracias por la bienvenida a tu barco, lástima que me mareo y encima no se nadar...je,je.
Yo creo que el hombre es instintivo, y todos sabemos o deberiamos saber que aquello que no queramos que nos hagan, evitar hacerselo a los demás. Enfín, todo se reduce a "VIVIR Y DEJAR VIVIR".
Me siento a gusto en este blog, por qué siempre aprendo algo y a mi edad todo aprendizaje es bienvenido.
Un saludo.

JAAC dijo...

Pienso lo mismo que Scila ni somos buenos ni somos malos de serie, más que nada porque al nacer ni sabemos lo que es "bueno" ni sabemos lo que es "malo". Hasta que no aprendemos esos conceptos simplemente hacemos lo que nos apetece sin ninguna limitación moral.
Los salvajes ni son nobles ni no lo son. Siguen las leyes morales que hay en sus tribus y que han aprendido. Puede que nosotros pensemos que son "malos" pero ellos no lo verán así. Por supuesto siempre habrá (tanto en tribus perdidas como en culturas completamente "civilizadas") especímenes que conociendo los conceptos de bondad y maldad decidan actuar con ésta última.

Guty dijo...

No puedo más que aplaudir ante tan claro y conciso análisis que acabas de exponer.
Genial, como todos los posts anteriores.

thermidor dijo...

La literatura que se ha gestado alrededor de ese mito es apasionante.

Felicidades por la entrada, muy interesante. Y necesaria.

Ramón dijo...

Pienso igual que la mayoría de los comentarios, ni todo es genético ni todo es cultural. Podremos tener una mente y unas cuerdas vocales adaptadas de forma natural al habla pero sin una familia/tribu/comunidad/sociedad que nos enseñe un lenguaje de poco nos servirían.

Hay un experimento que lo ilustra muy bien, aunque no recuerdo quien lo llevó a cabo. (Si alguno quiere saber más al respecto que me lo diga y buscaré bibliografía)
El caso es que el experimento consistía en averiguar si el miedo a las serpientes en multitud de simios era aprendido o genético.
Se colocó a un bebe chimpancé junto a una serpiente de goma y resultó que no le tenía ningún miedo. Jugaba con ella como si fuera un juguete más.

Luego se le mostraron imágenes de otro chimpance siendo atacado por una serpiente. En las imágenes el otro simio gritaba y gesticulaba como un poseso y, finalmente, huía del reptil. El bebe chimpance, tras ver el vídeo, le cogió un miedo terrible a la serpiente de juguete. no quería ni verla y cuando se la acercaban se comportaba del mismo modo que había visto hacerlo a su compañero en el vídeo.

Parecia claro. No había nada genético en el miedo a las serpientes, los chimpances debían aprender a temerlas de mano de otros chimpances... O no.

Las cosas resultaron no ser tan fáciles. Se repitieron experimentos similares con hamsters, peluches, piedras, unas gafas y otros objetos. Se quería averiguar si se podían "programar" miedos en el pequeño chimpance. Pero no funcionó. Por más vídeos que le ponían de otros chimpances gritando cuando eran "atacados" por unas gafas o por raton, el pequeño chimpance no comenzó a tener miedo a estos objetos. Solo funcionaba cuando en el vídeo se veía un objeto alargado y que se arrastraba.

Resultó que el miedo a las serpientes sí era genético pero debía ser activado culturalmente (hasta ver el vídeo el bebe chimpance no tenía miedo)
Una mezcla de ambas.

Tonyo dijo...

Otro libro en el que se echa por tierra el mito del buen salvaje, sin ser ese el tema fundamental del texto, es el muy conocido "Armas, gérmenes y acero" de Jared Diamond.

Lo curioso es que el indigenismo ha pasado a ser patrimonio de la izquierda, cuando, en mi opinión, el rasgo básico de esta tendencia política suele ser la igualdad. En este caso, que todos podemos ser igual de malvados, y que las diferencias son personales, no étnicas. Quizás algún día debamos volver a recuperar la idea de progreso.

Ramón dijo...

Tonyo tengo ese libro y es bastante interesante, como casi todo lo que escribe Diamond.

"Quizás algún día debamos volver a recuperar la idea de progreso."
No podría estar más de acuerdo.

Anónimo dijo...

madre mia, pero qué etnocetricos son estos comentarios!!! La verdad, basarse en la Psicología Clínica para definir que algo es científicamente probado.... justo en la rama "científica" que tiene más ambiguedades...
No dejo de felicitarte, porque igual sustentas tus opiniones, pero trabajar estereotipos como "el salvaje" cuando estamos hablando de cientos de grupos culturales en el mundo, pues...
Y eso si, apoyo la moción de que Apocalypto es un bodrio.

Anónimo dijo...

Amigo el amazonas esta a muchismos kilometros de Mexico donde vivian los Mayas.

No recorrian tanto afina tus datos.

Que pierdes credivilidad.

A cuantas tribus amazonicas conoces y o Mexicanas, Mayas o Aztecas.

La pelicula es violenta y tirando a mala pero es entretenida. No tiene nada de veridico pero de eso a que afirmes lo que dices hay un abismo.

Todo lo que no se entiende se desprestigia. Entonces tu solito lo haces ya que confundes el Amazonas con Centro America.

un saludo

P.D. No sigas contaminando mentes asi no ayudas a nadie ni a ti ni a los demás.

Skipe

Ramón dijo...

Anónimo 1 utilicé el término “salvaje” por que es el usado por Rousseau. Estas ideas son conocidas como teoría del “buen salvaje” o del “noble salvaje”. Evidentemente, no lo uso en todo despectivo. La idea que quería transmitir es que en el fondo no hay tantas diferencias y todos somos en el fondo nada más (ni nada menos) que humanos, con las mismas pasiones, miedos, manías, odios, etc...
En ningún momento he querido dar una visión despectiva de los cazadores recolectores. Si ellos son salvajes, nosotros sin duda también lo somos.


Skipe. Cierto, lo del Amazonas es una completa metida de gamba mía. Gracias por hacérmelo notar, ahora mismo lo corrijo.
Por cierto, este blog no esta para ayudar a nadie, menos aun a mí mismo. Aquí se cuentan historias, punto. Historias que versan sobre temas o ideas que a mí me interesan. Mi vocación no es “contaminar mentes” (No se que me da mas miedo, si la expresión o que alguien la usa)

Epicuro dijo...

La "ficción historica" de Apocalypto sirve de ejemplo para mostrar la decadencia y fin de una civilización depredadora y subyugante. Para mí, una obra maestra en la que Gibson intenta avisar del futuro que nos aguarda.

En una sociedad pequeña y cercana donde todos se conocen verdaderamente las personas con mayor empatía son reconocidas y tienen mayor éxito social y político gracias a su capacidad de prever y anteponer los problemas de los demás. En la sociedad en que vivimos esto ya no es así, el éxito social esta mayormente reconocido por el poder acumulado egoístamente, los sentimientos empáticos son aletargados por medios como la televisión que nos hace habitual y lejano el sufrimiento ajeno. Existen algunas personas, quizás un 6 u 8% que no es que la tengan disminuida sino que carecen absolutamente de empatía, estos seres pueden ser tan egoístas como deseen, cuando se les detecta (por sus actos) se les denomina "psicópatas", aunque no se trate de una patología sino de algo genético. Estos seres que en una pequeña sociedad serian aislados, durante toda la historia de las "grandes civilizaciones" y mas aun actualmente logran camuflarse si son suficientemente listos y gracias a las posibilidades que se les prestan logran alcanzar los puestos mas poderosos, son políticos y hombres de negocios sin escrúpulos o reyes que trasmiten su poder y sus genes "defectuosos".

Con todo esto no quiero criminalizar ni decir que todo el que tenga algún poder sea un psicópata, pero si en un alto porcentaje en las capas mas altas dado que el poder se acumula en una sucesión de competencias que criban a aquellos con mayores escrúpulos (empatía).

Anónimo dijo...

Hace meses que leo tus artículos. Bueno, no te voy a inundar de alabanzas porque ya tienes un séquito fiel que lo hace con frecuencia. Eso ayuda mucho a seguir haciendo, aunque yo quisiera hacer alguna crítica constructiva. Hay algo que no me gusta en la mayoría de tus trabajos y es que muchos están llenos de agujeros, de vacíos de información, y algunos no son precisamente superficiales.

Abordas el tema en cuestión en cada uno de ellos de una forma admirable, estudiando e investigando fuentes, más, como digo, dejas muchos elementos de vital importancia en el aire, y algún lector puede llegar a considerar que se hace patente una ligera pero evidente tendencia a utilizar el material justo necesario para demostrar que tu opinión personal es la irrefutablemente correcta. A menudo, estos elementos que quedan en el aire pueden llegar a poner en duda algunas de tus afirmaciones o referencias o incluso pueden quitarle credibilidad al artículo al completo, lo cual sería francamente una pena ya que, detrás de todo esto, hay un esfuerzo.

También quiero manifestarme respecto a los autores de algunos comentarios en los que se te invita a "no contaminar mentes", lo cual, debo decir que me parece absurdo, teniendo en cuenta que en plena era de la información y las telecomunicaciones es precisamente ahora cuando peor educados e informados estamos todos y cuando más contaminada tenemos la cabeza con gilipolleces y publicidad, así que por cuatro gatos que hay tratando temas significativos, investigando, reflexionando y usando el cerebro, lo cual es un ejemplo a seguir, ahorrémonos los prejuicios y las críticas basura contra nadie para re-enfocarlas hacia nosotros mismos. Lo que si es cierto es que en una labor de difusión de conocimiento e información debemos procurar "enseñar", no "adoctrinar" ni "lavar el cerebro", y siempre de forma honesta y ecuánime, por supuesto. Hay que enseñar a analizar y reflexionar porque mucha gente se cree lo primero que le dicen. No se trata de convencer de que "esto" es cierto y "aquello" falso, ni de que uno diga la "verdad" y otro esté mintiendo, sino de mostrar una mayor apertura para que la gente se relaje y se abra también a usar la cabeza, en lugar de esperar que se lo den todo estudiado, investigado, pensado y reflexionado.

Pocos maestros hay hoy en día que enseñen a pensar a sus alumnos, sólo saben llenar los cerebros humanos de datos y más datos. Así que, el próximo que diga "no contamines nuestras mentes" se autoproclama, primero, como a ignorante, porque no sabe que su mente ya está contaminada desde el momento en que rechaza todo lo demás, segundo, como a fanático de "vete tú a saber qué", y tercero, como a persona totalmente carente de argumentos.

Anónimo dijo...

es la segunda nota que leo, y en la otra fui mas cordial
en esta pretendo ser directo

porque no haces una autocritica de tu blog y se la compartis a tus seguidores.

trata de que no arranque: "soy el mejor, me las se todas..."

te mando un abrazo navo

mas alla de las barbaridades que escribis sin ningun tipo de escrupulos, basadas en tus investigaciones wikipedianas. tu prosa es un garron, no contagia

saludos

tu amigo

joaquin