domingo, 6 de diciembre de 2009

Internet, el hierro y las letras


LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

Próximo Oriente. 1500 años antes de nuestra era. Unos avances revolucionarios parecían destinados a cambiar el mundo. Dos nuevas tecnologías estaban a punto, listas para revolucionar la cultura, la economía y la industria. Por un lado, en Asia Menor, los artesanos hititas habían descubierto la forma de obtener y trabajar un nuevo material: el hierro. Este metal, mucho más duro y flexible que el bronce, iba a permitir herramientas y armas de una calidad nunca vista. Un poco más al sur, en la franja siriopalestina, los cananeos empezaban a experimentar con una nueva forma de escritura: el alfabeto, un método sencillo y práctico que supondría un avance en la transmisión cultural, en el almacenamiento e intercambio de información, impresionante.


Teniendo en cuenta que aquellos pueblos que antes dominaran estas nuevas tecnologías iban a gozar de una gran ventaja, tanto económica como militar, sobre sus rivales, parecía solo cuestión de tiempo que ambos avances se extendieran por toda el área. Pero el tiempo pasó y no pasó nada. Transcurrieron años, luego décadas y finalmente siglos, y las herramientas seguían siendo de bronce. En los templos y en los palacios los escribas continuaban usando los jeroglíficos y la escritura cuneiforme, mientras que las letras fenicias eran desconocidas. ¿Qué había sucedido?


Lo que pasó fue la inercia. Aquella era una tierra antigua. Hace 35 siglos había ciudades en Oriente Próximo que ya tenían más de 35 siglos a sus espaldas. Cuando una profesión, clase social o institución lleva tanto tiempo haciendo las cosas a su manera suele ser bastante complicado convencer a sus integrantes de que existe una nueva forma de hacerlas.



El bronce era un material sobre el que existía una gran demanda y que requería una gran especialización. Los artesanos que lo trabajaban vivían en las ciudades bajo la protección del Palacio y gozaban de un nivel social bastante elevado. Además, las materias primas necesarias, cobre y estaño, eran escasas. Chipre era el principal exportador de cobre, aunque también existían minas en Anatolia, los montes Zagros y la península del Sinaí, mientras que el estaño procedía en su mayor parte del país de Elam. Esta situación hacía necesaria la existencia de una extensa red comercial y, en un mundo donde el medio de transporte era el burro y los territorios entre ciudades estaban habitados por nómadas especialistas en saquear caravanas, una red comercial segura necesitaba contar con el apoyo del estado para mantenerse en funcionamiento.


El caso del hierro era muy distinto. Una vez conocida la técnica, su fabricación era más sencilla que la del bronce por lo que no era necesaria una gran inversión para formar forjadores. Además, aunque los yacimientos de hierro eran más pequeños que los de cobre, eran mucho más abundantes y estaban repartidos por toda la zona. La fabricación de útiles de hierro podía ser desarrollada a escala local, sin el apoyo del palacio y sin la necesidad de ricos comerciantes que financiaran las caravanas. Las ventajas del hierro frente al bronce, aun sin tener en cuenta su mayor resistencia, parecían evidentes. El problema era que para un reducido porcentaje de la población estas ventajas eran más bien inconvenientes. Un buen número de comerciantes, funcionarios y artesanos estaban destinados a desaparecer si el hierro sustituía al bronce. Puesto que estas minorías gozaban del favor del Palacio, cuando no formaban parte del mismo, el bronce continuó siendo el material empleado pese a las desventajas que presentaba con respecto al hierro.


En esa misma época, en torno a la mitad del segundo milenio, el alfabeto ya era conocido por los comerciantes cananeos. Era un método mucho más sencillo y práctico para escribir una lengua que el cuneiforme o los jeroglíficos. Gracias al alfabeto, la capacidad de leer y escribir dejaba de ser una profesión altamente especializada para convertirse en una habilidad que cualquier persona podía aprender. Es cierto que, incluso tras la expansión de la escritura alfabética, la gente analfabeta seguía siendo la mayoría mientras que la enseñanza de la letras se reservaba para las clases sociales con recursos, los comerciantes y el clero. Pero aún con estas reservas el alfabeto suponía un gran avance con respecto a la situación anterior.


Los jeroglíficos y la escritura cuneiforme estaban reservados para aquellos que habían estudiado la profesión de escriba, que constituían una élite social en si mismos. Ni siquiera entre las clases más altas era común leer. En las estelas donde se recogían los logros de los reyes, el saber leer era una hazaña que se situaba al lado de las victorias militares. Y muy pocos reyes tenían esa habilidad listada en su estela.


Los escribas y sus escuelas dependían directamente del Palacio o del Templo. La función del escriba era estar ahí cuando fuera necesario redactar un tratado, un código legal, una estela o un contrato, y llevar a cabo su trabajo con fidelidad y exactitud. Su profesión era la mejor considerada y el acceso a la misma estaba reservado a las élites. Eran tan escasos que constituían un artículo de lujo: en las cartas que los reyes se mandaban unos a otros solicitando oro o princesas casaderas, los escribas eran un bien muy demandado, aunque siempre como préstamo. La principal preocupación de un rey cuando mandaba sus escribas a un país extranjero era que éstos no volvieran nunca.



Escritura cuneiforme.


Los escribas eran guardianes de la cultura y la historia. Ellos eran los que se encargaban de fijar en piedra los hechos más importantes de un determinado reinado y solo ellos estaban capacitados para leer estas crónicas a los demás. Las tablillas de arcilla almacenadas en las bibliotecas reales, con sus textos litúrgicos, sus archivos comerciales, sus cartas entre soberanos, etc., eran administradas directamente por los escribas. Es difícil hoy en día hacernos una idea del poder que tenían los escribas. Y todo ese poder desaparecería de la noche a la mañana si el alfabeto se popularizaba.


Y el alfabeto no se popularizó. Muchos siglos después de su descubrimiento, los escribas seguían manteniendo su monopolio y la lengua acadia escrita en cuneiforme continuaba siendo la lengua franca. Los restos que tenemos de escritura alfabética en ese periodo se limitan a la franja siriopalestina y son, sobre todo, marcas de propiedad sobre objetos y un tipo de expresión literaria completamente nuevo: los graffiti. Los graffiti eran algo impensable con los sistemas de escritura anteriores. Grabar en una roca “¡Sargón mamón!” en cuneiforme o “Sinuhé estuvo aquí” en jeroglífico no tenía mucho sentido, además de ser algo demasiado difícil de hacer para que tuviera gracia.


Los textos oficiales, religiosos, comerciales o las composiciones literarias siguieron siendo monopolio de los escribas durante muchos siglos. Eso de las letras era demasiado peligroso. Nada bueno podía salir de un sistema que permitía a cualquier indocumentado hacer copias de las aventuras de Gilgamesh o, ¡peor aún!, hacer sus propias versiones. ¿Quién iba a garantizar la pureza de los textos si cualquiera podía escribirlos? El alfabeto pondría a los escribas a la altura de simples músicos o actores. La élite de las élites al nivel de vulgares artistas. Era intolerable.





LOS PUEBLOS DEL MAR

Por supuesto, la mayoría de historiadores coincidirán en que establecer un paralelismo entre una situación actual y otra de hace milenios es completamente descabellado. Absurdo. Pero, si algún lector piensa, como yo mismo, que el ser humano ha sido básicamente el mismo a lo largo de toda su historia, con los mismos problemas, las mismas inquietudes y los mismos desafíos a los que enfrentarse, es posible que llegue a la siguiente conclusión: finalmente el hierro desbancó al bronce y los poderosos escribas sucumbieron ante la popularización del alfabeto, así que no hay problema. Quizá la historia nos enseñe cómo vencer la inercia social y abrir las puertas de par en par a las nuevas tecnologías...


"Batalla del Delta". Egipto contra los Pueblos del Mar.




En efecto, el hierro y el alfabeto se impusieron finalmente, pero la forma en que esto sucedió es de complicada aplicación en la actualidad. Durante el siglo XII las sociedades de Oriente Próximo vivían inmersas en una grave crisis. El endeudamiento de las clases bajas y el enriquecimiento desmesurado de los palacios habían conducido al despoblamiento de las ciudades. Cuando alguien no podía hacer frente a sus deudas, la única salida que le quedaba era entregar a sus hijos, a su mujer o a si mismo al acreedor como esclavos. O bien, abandonar la ciudad, unirse a los clanes nómadas y dedicarse al saqueo y el pillaje. Esto llevó a una crisis demográfica y económica sin precedentes. Y, precisamente, en este momento de debilidad, aparecieron los invasores.


Poco sabemos de ellos, aparte del nombre de algunos de los pueblos que los formaban. Sus contemporáneos los llamaban simplemente “Pueblos del Mar”, pues por mar llegaron. Nadie sabe de donde salieron. Quizá fueran egeos, o a lo mejor eran grupos de piratas formados por la gente que había abandonado las ciudades huyendo de las deudas. No lo sabemos y hay pocas esperanzas de que lo sepamos algún día. Lo que sí sabemos es que los Pueblos del Mar arrasaron con todo lo que encontraron a su paso. Las ciudades, con sus palacios, fueron reducidas a cenizas. Los reinos cayeron y la antigua clase gobernante, con sus funcionarios y su modelo económico, desapareció por completo. Los grandes imperios se tambalearon y algunos, como el poderoso Imperio Hitita, fueron borrados del mapa por completo. Egipto consiguió aguantar aunque perdió todas sus posesiones en Asia y nunca volvió a recuperarlas. Los faraones vieron como su reino era reducido a su núcleo tradicional en el valle del Nilo y para el resto del mundo dejaron de ser una potencia a tener en cuenta para convertirse otra vez en “ese reino aislado de gente rara y dioses extraños con el que no conviene relacionarse”.


Con el paso del tiempo, sobre las cenizas de las antiguas ciudades se levantaron otras nuevas. Nuevos palacios, nuevas administraciones y nuevos funcionarios surgieron en una sociedad distinta. Y esta sociedad, sin nada que la atara a su pasado, no tuvo ningún reparo en adoptar el hierro y el alfabeto. Desde el nuevo mundo que nació del desastre, las nuevas tecnologías se extendieron a a aquellas zonas que, alejadas del mar, se habían visto menos afectadas por los Pueblos del Mar, como Asiria o Babilonia. El hierro sustituyó al bronce y la lengua escrita aramea (alfabética) reemplazó al acadio escrito en cuneiforme como lengua universal. Cuanto más a salvo de las invasiones y más aislado estaba un reino, más complicado le resultó aceptar los avances. Por ejemplo, Egipto siguió usando el bronce y los jeroglíficos hasta un milenio después del ataque de los Pueblos del Mar.


La historia nos enseña que si queremos que determinadas clases sociales sean conscientes del cambio que supone una tecnología revolucionaria y lo acepten sin reservas solo es necesario que una confederación de pueblos alienígenas aparezca de repente, arrase la mayor parte de la Tierra, destruya los gobiernos y acabe con los antiguos modelos culturales. Es posible que de las cenizas surja una nueva sociedad que comprenda las consecuencias de un avance como una red de intercambio de información libre y mundial. No hay que perder la esperanza.


EPÍLOGO: CARTAS DESDE UGARIT

Si hay un testimonio que refleja lo que supuso la llegada de los Pueblos del Mar son las cartas de los soberanos de la ciudad de Ugarit en las que piden ayuda a sus vecinos. Resulta estremecedor comprobar como unas cartas escritas hace miles de años pueden reflejar un sentimiento de desesperación semejante. En las últimas de estas cartas, el rey de Ugarit pide ayuda hasta a sus tradicionales enemigos: los egipcios. En la última afirma que sus barcos han sido hundidos, sus tropas salieron a defender el Imperio Hitita y nunca regresaron, las ciudades vecinas han sido destruidas y el enemigo se encuentra ante sus puertas. Las cartas hacen pensar en un soldado rodeado de enemigos, pidiendo ayuda por radio sin saber que al otro lado ya no queda nadie escuchando. Poco después de mandar su última carta, Ugarit fue reducida a cenizas y desapareció para siempre.

A pesar de que en Ugarit se conocía el alfabeto desde cuatro siglos antes, las cartas estaban escritas en cuneiforme.

44 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy interesante.

Orayo dijo...

Pedazo de entrada y de analogía.
La recomendaré porque al margen de estar de actualidad ha sido una gozada leerla.

Gabriel dijo...

Impresionante entrada. Veo que pasaron siglos sin que lo adoptasen hasta que les arrasaron...

Bueno, sólo hay que esperar a que alguien nos arrase con todo... o a que nosotros mismos nos hagamos pueblos del mar y arrasemos con lo que hay, je, je, je.

Ánimo, es sólo cuestión de tiempo.

Lanarch dijo...

¿Estás incitando a la revolución cóctel molotov en mano? Ten cuidado de que esas imágenes no tengan derechos de autor, a ver si te acaban chapando el chiringuito :P

Antonio dijo...

Fantástico artículo, muchísimas gracias por compartirlo.

Gadget dijo...

Felicitaciones Ramón, como siempre un muy buen artículo.
Casualmente ahora también leí sobre la presión que está haciendo Rupert Murdoch sobre Google para retirar los enlaces de sus periódicos. El artículo dice: "Estas líneas iniciales cuestan. Corroborar los datos, entrevistar, viajar (...) entonces ¿por qué ofrecerla de forma gratuita en los portales de la web? Esta es la pregunta que se hizo hace poco el magnate australiano Rupert Murdoch, dueño de News Corporation..."

En el mismo artículo aparece un recorte de un comentario de Jeff Darvis (Universidad de New York): "Cobrar es una locura.La cantidad de gente dispuesta a pagar es muy pequeña. Cuesta dinero cobrar dinero. En el fondo se trata de viejas empresas intentando trasponer su antiguo modelo de negocio a una nueva realidad de negocio."

Lo anterior es la última analogía a tu artículo que encontré en las noticias; la analogía por excelencia en este campo es el uso de Sistemas Operativos de código abierto y además libres (como Linux y sus diferentes distribuciones) y Sistemas Operativos cerrados y de pago (El-que-ya-sabemos y el de la manzana). ¿Por qué pagar por algo (el S.O.) tan fácil de copiar de un disco a otro, algo que se puede hacer de otro modo e incluso mejor con ayuda de toda la Comunidad y para la Comunidad?... bueno, está cobrando fuerza el software, luchando contra viejas empresas que están tratando intentando trasponer su antiguo modelo de negocio a una nueva realidad.

Pero bueno, regresando a tu artículo, esta vez me quedé con la impresión que falta algo: el Imperio Romano. ¿no fueron determinantes el hierro y la escritura en su crecimiento y fortalecimiento? (pregunto, no cuestiono).

Saludos desde Cajamarca - Perú

Gadget dijo...

Corrección:

bueno, está cobrando fuerza el software (quise decir:)la Comunidad de software libre, luchando contra viejas empresas que están tratando intentando trasponer su antiguo modelo de negocio a una nueva realidad.

Anónimo dijo...

Durante el siglo XII las sociedades de Oriente Próximo vivían inmersas en una grave crisis.
No veo claro lo del siglo doce (¿puede ser A.C.?)

Ramón dijo...

Gadget: los romanos están muy lejos en el tiempo y en espacio de lo que cuento. Usaban el hierro y el alfabeto pero en sus tiempos todos lo hacían ya (Cartagineses, persas, griegos...)

Anónimo todas las fechas del artículo son a.C.

Un saludo!

Moguruza dijo...

No incita a la revolución, incita a la evolución.

Como siempre es un placer leer su blog.

Jaims dijo...

¡Genial!
Gracias por regalarnos esta bonita historia. Muy amena e ilustrativa.
Saludos

Simón Egea dijo...

Estupenda entrada, es una aportación interesante, el ser humano es el mismo. El hierro y el alfabeto, dos elementos fundamentales. Se puede ser pesimista o ver la botella medio llena y me quedo con esta. Hoy la red es el antídoto al veneno del status quo. Las jerarquías pierden su sitio, el poder se establece como horizontal. De todos depende aportaciones para el cambio.

Gadget dijo...

¡Gracias por la aclaración!, a la próxima reviso primero historia y geografía en Google para ubicarme bien en tiempo y espacio. Nuevamente felicitaciones por el excelente artículo y por el blog en general, que no me canso de releer de vez en cuando.

Maki dijo...

Es como si Marvin Harris y Jared Diamond escribiesen por tus manos despues de haberse tomando un cerveza con Shumpeter en un viejo cafe de Viena.

@Gadget Cajamarca?
http://www.youtube.com/watch?v=Dt5g-1DtVL0

zalf dijo...

He disfrutado mucho leer este post, y me ha hecho reflexionar. Gran trabajo!

Loku dijo...

De hecho pensaba que la analogía iba hacia los libros electrónicos.

PIEDRA DE MOLINO dijo...

Desde los primeros párrafos deseaba un desenlace como el que nos ofrece en su texto. Muchas Gracias.

Chevipa dijo...

Genial el articulo, me ha encantado.

Anónimo dijo...

Linukso kaj Esperanto

felipe dijo...

Gracias a tí, y a las nuevas tecnologías,por un artículo espléndido.
Sin ellas no creo que este pedazo de reflexión hubiera llegado nunca a mi mesa.

Anónimo dijo...

Arrasemos con la $GAE, el gobierno, sus "opositores" y los funcionarios vagos.

Totalmente de acuerdo en el post, hace falta un cambio radical para adoptar nuevas posiciones (y esperemos que mejores).

Ángeles dijo...

Una entrada interesantísima; enhorabuena por el contenido y por la magnífica expresión. Un escriba de primera.
Gracias.

Joe Kozinski dijo...

Ahora entiendo los dos meses de silencio: estaba preparando la mejor entrada del año en lengua española.

Enhorabuena.

MATEMATICO7 dijo...

Créeme, la idea de que tu blog se acabe es algo que me quita el sueño, pero tengo que resignarme: "calidad implica tiempo"
esperar una entrada diaria o semanal es un sinsentido . y pues al fin me acomodo y te doy las gracias por todo.
Leerte es tan refrescante y me hace sentir que la objetividad es algo real, no un invento conceptual que se confunde con el consenso de lo que creen la "mayoria de las personas"(que a mi modo de ver está tan lejos de la realidad), o de reglas bonitas pero imprácticas (genial, simplemente genial tu entrada "El jardinero fiel de Stalin").

Y si te soy sincero tu blog me hace sentir siempre, que cambio la inmensa pero muy inmensa soledad de la estupidez humana por la cálida, ávida , y muy viva curiosidad que solo genera en mi nuevas preguntas las cuales siempre propones en tus artículos.

Muchas gracias de nuevo.

En cuanto al artículo otra solución aunque improbable es la suerte: Que una persona con poder, por circunstancias que la mayoria de las veces son ajenas a la obtensión de éste, tenga la visión, los principios y sobretodo la inteligencia, para elegir lo correcto para sus subordinados. Sin duda debe haber ejemplos en la historia aunque no conosco ninguno,no sé, por ejemplo un rey que no le interese mucho su beneficio personal( o que no sea muy exigente sobre este) por cirscunstancias x o y de su infacia o formacion, tenga cierto interes propio en simplemente el desarrollo de su territorio . pero repito fisica suerte. las personas que en este siglo tienen el poder de elegir a sus gobernantes, tristemente lo hacen más por marketing que por buenas ideas. Y cuando una persona con poder es inteligente normalmente la mayoria que hace lo hace para su beneficio propio.

saludos.

Julupanter dijo...

Espectacular artículo, que sin duda recomendaré a mis conocidos.
Gracias.

Product Manager of water AND mobil dijo...

Plas, Plas, Plas.

Estoy de acuerdo en que el hombre es el mismo hace 15.000 años que ahora. ¡Qué lastima toda la historia que desconocemos!. Sin embargo, podemos aventurar que todo ha girado en torno a la tecnología modelada a partir de la evolución del lenguaje y sus experesiones: Oral, nemotécnica, escrita...

http://waterdeoficina.blogspot.com/

Anónimo dijo...

Es lo mismo que pasó con la pólvora y la imprenta en China ¿no? los chinos conocían estas cosas siglos antes de que llegaran a Europa, simplemente no las necesitaban. Fue al llegar a nuestro continente cuando demostraron todo su potencial, en manos de pueblos que llevaban milenios luchando entre sí y para los que cualquier ventaja sobre el rival, valía su peso en oro.

José Manuel García Pérez dijo...

Me ha encanbtdo el artículo. Inspirador...

Felicidades

www.jmgp1965.com

Dave NeWaza dijo...

Siento decirte que el hombre no es, ni mucho menos, el mismo ahora que hace 150 o 1500 años. Sus esquemas mentales, así como la concepción del universo que le rodean, no es el mismo que tenemos ahora. Es más, actualmente hay otras muchas culturas que nos empeñamos en ver desde nuestro punto de vista Eurocentrista... y ese es el craso error que cometemos cada vez que hacemos estas analogías.

Pero por lo demás estoy de a cuerdo con el motivo de fondo.

perujo dijo...

Genial!! Me ha encantado!! Gracias.

Toda una moraleja que aprender. Aunque los pueblos de ahora no arrasen como los de antes (bueno, igual los marines si) Esta claro, si no manejas la nueva tecnología, quien si la maneje te arrasará. Curioso, Pero si consideramos los pueblos como paises o continentes ¿de que pais son las herramientas de internet que utilizamos cada dia millones de españoles o europeos?
Herramientas como google, facebook, twitter. No es cuestión de patriotismo cerrado, sino de comprender que cuanto antes nos adaptemos a las nuevas tecnologías mejor posicionados estaremos.

Equipo Texeo - RevistaMonsacro dijo...

Interesante artículo. Felicidades

Fernando

www.monsacro.net
Patrimonio Industrial

Anónimo dijo...

Sé que es dificil sacar tiempo y ganas para escribir, y que tus entradas son elaboradas y deben requerir esfuerzo. Valoro mucho eso, y te agradezco mucho toooodo el tiempo y trabajo que le has dedicado a tu blog... ¡Y te echo de menos!

Anónimo dijo...

Ramón o escribes de una vez o me quedo sin uñas que morder ¡¡¡¡ me están quedando muñones!!! te echo de menos para aliviar las tediosas jornadas laborales.

un abrazo La cuñá

Anónimo dijo...

¿Ya no hay más? Snifff...

Anónimo dijo...

Ramooooón te extrañamos!!!!

Anónimo dijo...

Ramon gracias por tu blog, todas las entradas me han atrapado; llevaba días leyendo todos los articulos antes de dormir, se había convertido en una rutina y hoy las he terminado.
He viajado a otros paises conocí historias increibles de gente sorprendente, he disfrutado de nuevo con una buena narración.

Gracias

Scila dijo...

Qué pasó!?
Vuelveeeeeee!!!!!!!!!

fo dijo...

que vuelva el blog, que vuelva!!!

Juanele dijo...

fiel seguidor de este blog llamando a planeta Ramon....
No volveremos a tener mas entradas??

SAludos

Anónimo dijo...

Sí nos abandonaste... que triste

Marcos Andión dijo...

Lo mejor es enemigo de lo bueno. Ergo, a veces debemos contentarnos con lo simplemente bueno, aunque sigamos proponiéndonos lo mejor.

En todo caso, Ramón, gracias por lo mejor, que es lo que nos has dado, y no te arrugues ante lo simplemente bueno.

Corolario: Acabarás por volver. Y aquí seguiremos esperándote, como a Godot.

Daniel_minijuegos dijo...

Wow! Menudo post te has mandado, felicitaciones, gran aporte.
Saludos desde minijuegos

siso dijo...

Hacía tiempo que no leía nada tan bueno! Gracias y enhorabuena!

fronterasblog dijo...

Más de tres años después y sigue siendo uno de los mejores blogs que pasó por la blogocosa española. Miss you, man.